ENTREVISTA A BENJAMÍN NAHOUM – Cooperativas de vivienda en Uruguay desde http://www.stepienybarno.es

Benjamín Naohum y Raúl Vallés. ETSA Granada, octubre de 2011. Fuente: Fiore + Eva

Benjamín Naohum y Raúl Vallés. ETSA Granada, octubre de 2011. Fuente: Fiore + Eva

Extraido desde el BLOG de STEPIENYBARNO

Benjamín Naohum y Raúl Vallés. ETSA Granada, octubre de 2011. Fuente: Fiore + Eva

En esta segunda entrega de la serie de artículos sobre el cooperativismo de vivienda uruguayo, nos vamos al encuentro de Benjamín Nahoum, Ingeniero Civil, docente e investigador uruguayo, al que tuvimos la suerte de entrevistar en su última visita a Granada el pasado octubre [1].

Ante la imposibilidad de resumir su extenso currículo en unas pocas líneas, apuntamos sólo algunas pinceladas:

–  Investigaciones sobre vivienda, como parte del equipo de “Evaluación de programas y Tecnologías para la vivienda de interés social” del Instituto de la Construcción de la Facultad de Arquitectura, Universidad de la República uruguaya y también como investigador independiente;

–  Redactor Responsable e integrante del Comité Editor de la revista “Vivienda Popular”;

–  Ex Coordinador del Sector Vivienda del Centro Cooperativista Uruguayo;

–  Asesor en políticas y planes urbanos en el desarrollo de vivienda desde la Intendencia Municipal de Montevideo (la alcaldía de la capital uruguaya);

–  Coordinador del equipo interdisciplinario para la creación de la ‘Cartera de Inmuebles para Vivienda de Interés Social’ del Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de Uruguay.

–  Responsable Técnico del Departamento de Apoyo Técnico de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM).

–  Asesor de Proyectos de Ley de Vivienda Popular en Paraguay, Bolivia, Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador, en el marco del ‘Programa Regional de Vivienda y Hábitat FUCVAM-Centro Cooperativa Sueco’,

Agradecemos enormemente a Benjamín Nahoum su total disponibilidad y esfuerzo en la difusión de las buenas prácticas en la producción y gestión social del hábitat, en cuyo desarrollo ha participado desde los comienzos de su actividad profesional, así como a nuestros amigos de Stepienybarno por la cálida acogida a nuestra propuesta de publicación de esta entrevista, conjuntamente con el blog de La Ciudad Viva.

En esta primera parte de la entrevista, su protagonista nos habla de su vinculación original y actual con el cooperativismo de vivienda, así como de aspectos esenciales para la comprensión de esta manera de construir hábitat social, como son el “Modelo FUCVAM” y las Carteras de Tierras. En el blog de La Ciudad Viva, encontraréis la segunda parte, en la que nos centramos en la puesta en práctica de las cooperativas de vivienda, comentando cuestiones como su creación, el proceso de capacitación de los participantes, en qué consiste la ayuda mutua y las técnicas constructivas y materiales más empleados, terminando con una reflexión sobre las dificultades y las oportunidades de implantación de un modelo similar en España.

Comenzamos…

– Benjamín, nos interesa conocer por un lado tu trayectoria personal y por otro cómo llegaste a incorporarte en el tema de las cooperativas.

– Bueno, yo soy Ingeniero Civil, y cuando, recién recibido, empecé a buscar trabajo lo encontré en un instituto de asesoramiento técnico (lo que en Uruguay llamamos IAT) que estaba desarrollando una experiencia con las cooperativas de ayuda mutua en mi país y, bueno, empecé a trabajar allí, y fue ahí que descubrí el cooperativismo. Porque, la verdad, en la Universidad nadie me había hablado de las cooperativas.

– ¿De qué año estamos hablando?

– De 1972. Ya, en aquel momento, el cooperativismo tenía tres años de existencia y se estaban construyendo muchas viviendas y fijáos, la Universidad como si nada. Esa situación de que la Academia va por un lado, y la gente haciendo cosas va por otro, lamentablemente no ha cambiado.

– ¿En todo este tiempo?

– Pues no: no ha cambiado. Estamos haciendo ahora con el amigo Raúl Vallés y otros compañeros de las Facultades de Arquitectura y Ciencias Sociales de la Universidad de la República, todo lo posible para que sí cambie. Pero la realidad es -todavía- que el tema del cooperativismo y el tema del hábitat social no forman parte en el Uruguay de las carreras de grado, salvo como menciones en otros cursos.
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Charla Benjamín Nahoum y Raúl Vallés, ETSA Granada, octubre 2011. Fuente: Fiore + Eva

– Antes de centrarnos en el “Modelo FUCVAM”, nos gustaría conocer cómo se produce el nacimiento de una cooperativa. ¿Cómo se asocia la gente? ¿Acuden a alguna entidad para asesorarse y decidir qué modelo de cooperativa es más adecuado en su caso?

– Hay diferentes caminos: en este momento, el más transitado pasa por FUCVAM, la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua. En algunos casos la inquietud es individual, y lo que le interesa a la familia es ingresar en una cooperativa que ya está formada. En otros casos, se reúne un grupo de personas: por ejemplo, en el lugar de trabajo, en el sindicato, en un club deportivo, personas que llevan a sus niños a la misma escuela, y mientras esperan que salga el niño se ponen a conversar y se encuentran que tienen el mismo problema. Y lo que hacen es acudir a FUCVAM para informarse qué pasos tienen que dar. En FUCVAM se les da información, se les explica cómo es el sistema, qué es lo que tienen que hacer, cuáles son las posibilidades, las características, y, en el caso de que la gente esté interesada en formar una cooperativa, se les da apoyo para hacerlo a través de estatutos-tipo, asistencia notarial, asistencia social… una serie de cosas que, en ese momento inicial, ayudan a la gente a formar la cooperativa, hasta que, ya formada, contrata su propio equipo técnico.

– El servicio que da FUCVAM, ¿lo hace desde una oficina propia o alojada en la administración pública? Porque el servicio que da se asemeja a una asistencia social…

– FUCVAM tiene su sede central en Montevideo, y además tiene en cada departamento, (los departamentos son el equivalente a lo que serían las provincias en otros países) una Mesa Departamental. Es todo un sistema descentralizado, territorializado, y entonces la gente acude al contacto de su localidad. Si es en Montevideo, a la Sede Central, y si es en un departamento del interior, pues a la Mesa Departamental. Las cosas más especializadas, como el tema notarial, por ejemplo, se hacen en la Sede Central. Pero todo lo que es brindar información, explicar, los primeros pasos, se hace desde el lugar donde se forma cada cooperativa.

– ¿En qué momento surge FUCVAM? ¿Es en los comienzos de las cooperativas o es algo a lo que se llega con posterioridad?

-El sistema cooperativo en Uruguay se inicia en 1966 con tres experiencias piloto de vivienda, con el apoyo de una ONG, el Centro Cooperativista Uruguayo (CCU). Y ahí es realmente donde nacen las cooperativas. Y nacen sobre una base que es la que corresponde al modelo FUCVAM, o sea, cooperativas de ayuda mutua y propiedad colectiva. Después, la Ley, admitirá otras modalidades: que el aporte de los interesados, en vez de ser en trabajo, en ayuda mutua, pueda ser en ahorro, y así se forman las cooperativas de ahorro previo; y también la opción de que la propiedad, en vez de colectiva sea individual. O sea, que hay en realidad varias modalidades de cooperativas, pero lo que llamamos el “Modelo FUCVAM” nosotros, porque las cooperativas de ayuda mutua y propiedad colectiva están asociadas a FUCVAM, corresponde a esa variante.

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Manifestación FUCVAM en la Ciudad Vieja de Montevideo (2011). Fuente: Benjamín Nahoum

– ¿Podemos decir entonces que el “Modelo FUCVAM” es el modelo original de cooperativa, el que surge en un principio?

– Exactamente, es el modelo con el cual se hicieron las experiencias piloto. Después, la Ley Nacional de Vivienda creó otras modalidades distintas, pero las cooperativas surgen con ese modelo.

– Las cooperativas acceden al terreno a través de la “Cartera” o Banco de Tierras’ del Estado, ¿cómo surge esta figura?

– Surge como respuesta a una necesidad. En el sistema cooperativo, las cooperativas pueden obtener un préstamo del Estado para financiar la construcción de sus viviendas. Este préstamo incluye el precio del terreno, así que teóricamente estaría solucionado el acceso al suelo. Pero el problema es que, para pedir el préstamo, necesitas tener un terreno, porque tienes que hacer un proyecto y tienes que hacer un presupuesto, y obviamente eso no se puede hacer si no tienes un terreno.

Así que es como una especie de círculo vicioso: puedo acceder al terreno si consigo el préstamo, pero para solicitar el préstamo tengo que tener el terreno. Ese círculo se rompe justamente a través de la Cartera de Tierras. Si el Estado le adjudica a la cooperativa un terreno, la cooperativa está en condiciones de iniciar toda la gestión, y lo único que hace falta es que pague en el momento que obtiene el crédito. Y el Estado la espera, cosa que no hacen los propietarios privados de suelo.

Esa es la idea de la Cartera: el terreno se adjudica, la cooperativa puede hacer toda su gestión y paga, (y, obviamente, recibe la propiedad del terreno) en el momento en que, ya con el préstamo, está en condiciones de pagar. Así funcionó en los primeros años de la Ley Nacional de Vivienda, después tuvimos una dictadura, mucho liberalismo en materia económica y la Cartera desapareció, dejó de funcionar, porque se apostaba al Mercado, hasta 1990, cuando un gobierno de izquierdas accede a la alcaldía de Montevideo. Pero recién a partir de 2008, volvemos a tener una Cartera de Tierras a nivel nacional, es decir, no de Montevideo, sino de todo el país.

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– Sabemos que en estos últimos años, especialmente tú junto con otra gente, estáis tratando de transferir el modelo a otros países en Latinoamérica. Quisiéramos que nos contaras cómo surge la idea de llevar el modelo de las cooperativas a otros países y… ¿en qué momento se encuentran ahora?

– La intención de difundir este modelo, está prácticamente desde el comienzo, porque tenemos un convencimiento muy fuerte de sus virtudes, de que es realmente la mejor alternativa posible para los sectores populares.

En los últimos años FUCVAM, en particular, ha desarrollado una acción sistemática en este sentido, fundamentalmente en América Latina, con el apoyo del Centro Cooperativo Sueco. En su tesis de maestría sobre cooperación, una compatriota de ustedes que anduvo bastante tiempo por Uruguay, la amiga Marta Solanas, ha caracterizado muy bien esto como un ‘ejemplo de cooperación Sur-Sur’, o sea, de cooperación que no es de apoyo económico sino de transferencia de conocimiento, de tecnología blanda. Para poder hacerlo, ahí sí, se contó con la cooperación económica y logística del Centro Cooperativo Sueco, porque evidentemente este tipo de cosas tienen un costo, hay que ir a los lugares, recibir pasantías, en fin el intercambio implica viajes y los viajes cuestan dinero.

Lo que se procura con esto es difundir el modelo en la región, y por ello hemos trabajado en Bolivia, en Paraguay, en Brasil, en Argentina, y en Centroamérica, en El Salvador, Nicaragua, Honduras y Guatemala, con mucha intensidad y en otros países con contactos más puntuales.

En todos estos lugares la idea del trabajo ha sido, primero que nada, difundir la idea, hacer conocer bien el modelo, y en la medida que encontramos receptividad -que la hemos encontrado en todos los casos- ayudar a hacer experiencias piloto, y a que la gente se organice, a que trate de encaminar sus esfuerzos a través de este modelo.

Y bueno, después vienen los pasos que decíamos son necesarios para España, para Uruguay y para cualquier país, que son el marco legal, el marco financiero… Así es como, en todos esos lugares que mencioné, ya hay experiencias terminadas; y en varios, ya hay leyes que admiten un modelo cooperativo y que tienen algún canal de financiamiento para hacerlo posible. Todavía queda mucho por avanzar, pero hay un camino emprendido, con vigor, con muy buena receptividad, y además -lo que podría ser sorprendente a primera vista-, muy buena aceptación del modelo de la propiedad colectiva, que tan lejos está de los paradigmas de la sociedad individualista actual.

– ¿Cuánto tiempo hace que estáis con esta labor de difusión?

– Prácticamente se empezó a finales de los años 90, con experiencias en los países más cercanos, fundamentalmente en Brasil, en Paraguay, y ahora hemos llegado a todos los países que mencioné. Por supuesto, hay contactos en otros lugares: en Cuba, Haití, Perú, en algunos países de África… La idea es que allá donde alguien se interesa por esto, tratamos de llegar de alguna manera.

– ¿Y en el caso español? ¿Tenemos esperanza de que realmente pueda desarrollarse aquí?

– En España hemos encontrado mucha receptividad, mucho interés, a nivel de la Universidad, pero no hemos tenido la posibilidad todavía de tener contacto con organizaciones sociales, que es una cosa muy importante, porque en definitiva, este tipo de cosas las saca adelante la gente. Pero no descartamos que en algún momento también podamos en países de Europa y de otros lugares, ayudar, de alguna manera, a transmitir una idea, un modelo, que obviamente no es para ser calcado: hay que adaptarlo a cada lugar, por supuesto, pero hay una serie de cosas que son un poco las bases: la propiedad colectiva, la autogestión, la ayuda mutua, la participación, que son los puntos neurálgicos para desarrollar este modelo.

Y hasta aquí la primera parte de la entrevista. Continuamos con la segunda parte en el blog de La Ciudad Viva.

Fiorella Russo + Eva Chacón

Notas:

[1] Visita a Granada realizada junto al Arquitecto Raúl Vallés, con objeto de impartir las conferencias: ‘La producción Social del Hábitat: un desafío para la arquitectura y la interdisciplina. La experiencia uruguaya del cooperativismo de viviendas’ (25 de octubre, Colegio Oficial de Arquitectos de Granada) y ‘La ciudad que hace la gente: autoproducción individual y colectiva, vivienda cooperativismo y ciudadanía’ (26 de octubre de 2011, ETS Arquitectura – Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio, Universidad de Granada).

* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

* Fiorella Russo es arquitecta e investigadora en el Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada y en la International Network for Urban Research and Action [INURA]. Es miembro activa de ADOBE ‘Arquitectura y Compromiso Social’.

* Eva Chacón es arquitecta, docente e investigadora en el Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Granada y coordinadora del Proyecto I+D+i Reciclajes Urbanos, dirigido por Elisa Valero.

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